Para los madrugadores y los amantes de la belleza efímera, les presentamos la oportunidad de presenciar un espectáculo celestial: el amanecer desde la cima de la legendaria Montaña de la Ladrillera.

Asciende suavemente mientras la oscuridad nocturna se desvanece, anticipando el momento mágico en que los primeros rayos del sol comienzan a pintar el horizonte con pinceladas doradas, naranjas y rosadas. Desde esta privilegiada atalaya, el valle de Malinalco se despliega ante tus ojos en una panorámica impresionante, una sinfonía de colores que despierta los sentidos y graba en la memoria un recuerdo imborrable de paz y asombro.